Las vibraciones mecánicas son movimientos oscilatorios de un cuerpo elástico respecto a una posición de equilibrio. En el ámbito laboral, cuando estas vibraciones se transmiten al cuerpo humano, pueden dejar de ser un simple «ruido físico» para convertirse en un riesgo ergonómico y de salud importante.
Existen dos categorías principales que determinan el tipo de daño:
Las vibraciones suelen ser el resultado de procesos mecánicos imperfectos o necesarios:
El cuerpo humano no reacciona igual a todas las frecuencias. El daño depende de la frecuencia, la intensidad y el tiempo de exposición.
El objetivo es eliminar o reducir la vibración en el origen. Si la máquina no vibra, el riesgo desaparece.
Si no podemos evitar la vibración, debemos evitar que esa energía se desplace.
El daño por vibración es acumulativo. La dosis total de exposición depende de la intensidad y del tiempo.
Es la última línea de defensa, aunque no es una solución definitiva por sí sola.
La prevención también es detección temprana. Los trabajadores expuestos deben someterse a revisiones médicas específicas que busquen:
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