Cardioprotección en el trabajo: un mapa desigual de los desfibriladores en España

Cardioprotección en el trabajo: un mapa desigual de los desfibriladores en España La muerte súbita cardiaca es una de las principales causas de fallecimiento en Europa y puede suceder en cualquier lugar, también en el trabajo. Disponer de un desfibrilador externo semiautomático (DESA) es una medida que salva vidas, pero su obligatoriedad no está regulada de forma homogénea en todo el Estado. Comunidades con regulación obligatoria Actualmente, doce comunidades autónomas cuentan con normativas que obligan a disponer de DESA en determinados espacios, incluidos los laborales según la actividad y número de personas trabajadoras: Andalucía Aragón Asturias Canarias Cantabria Cataluña Comunidad Valenciana Extremadura Galicia Madrid Navarra País Vasco Los criterios, sin embargo, son muy distintos. Mientras Navarra fija la obligatoriedad en empresas con más de 700 personas trabajadoras, Extremadura y la Comunidad de Madrid reducen esa cifra a 250. En otras comunidades, el foco está en lugares con gran afluencia de público como instalaciones deportivas, estaciones de transporte, grandes superficies o centros educativos. El reto de la cardioprotección laboral Esta diversidad normativa genera desigualdades en la protección de las personas trabajadoras y plantea un reto para las empresas que operan en varias comunidades. Más allá de la obligación legal, disponer de un DESA, formar a parte de la plantilla en RCP y registrar el dispositivo en la autoridad sanitaria autonómica son acciones que convierten a una empresa en espacio cardioprotegido. Nuestros servicios personalizados garantizan seguridad tanto para el trabajador como para la empresa. ¡Solicita presupuesto sin compromiso! Otras Entradas: Subir con cuidado: prevenir caídas con escaleras de mano también salva vidas Seguridad en laboratorios: la clave para un entorno de trabajo protegido Asma laboral: el riesgo oculto que puede afectar a tu empresa Evitar accidentes en el entorno laboral: claves y estadísticas alarmantes