Pasar ocho horas diarias frente a un ordenador no debería significar terminar el día con molestias en la espalda. Sin embargo, los dolores musculoesqueléticos —especialmente en la zona lumbar— son una de las quejas más habituales en los entornos de oficina. La causa más frecuente no es otra que un puesto de trabajo mal diseñado: superficies a alturas incorrectas, sillas no adaptadas o una distribución del espacio que obliga a mantener posturas forzadas durante horas.
Un puesto de trabajo ergonómico es aquel que se adapta a las características físicas y funcionales de la persona, permitiendo que mantenga una postura natural y saludable durante toda su jornada. Esto implica una correcta relación entre la silla, la mesa, el ordenador, el espacio para las piernas y el acceso a los elementos del entorno de trabajo.
La altura del plano de trabajo debe coincidir, idealmente, con la altura de los codos de la persona sentada.
Recomendación: una mesa fija debe tener una altura aproximada de 700 mm. Si es regulable, lo ideal es que se pueda ajustar entre 680 y 700 mm.
Una postura natural requiere libertad de movimiento para las piernas. Un espacio reducido bajo la mesa provoca rigidez, malas posturas y fatiga.
Dimensiones mínimas recomendadas:
La silla de oficina es el elemento que más impacto tiene en la salud postural. Una silla inadecuada multiplica el riesgo de dolores de espalda, hombros y cuello.
Debe ser regulable en altura (entre 380 y 500 mm), con respaldo ajustable que ofrezca buen apoyo lumbar, asiento acolchado con borde redondeado y base de cinco apoyos con ruedas.
El respaldo alto, reclinable hasta 15°, permite relajar la musculatura y mantener la curvatura natural de la columna.
Una buena disposición del espacio evita movimientos repetitivos o forzados.
Todo lo que se utilice con frecuencia (ratón, teclado, teléfono, documentos…) debe estar dentro del área de alcance óptimo, evitando giros del tronco o inclinaciones del cuello.
Las personas de baja estatura o aquellas que no pueden ajustar la altura de la mesa se benefician del uso de un reposapiés. Este accesorio permite mantener los muslos paralelos al suelo y apoyar completamente los pies, lo que mejora la alineación de la espalda.
Dimensiones recomendadas:
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